Tuesday, February 14, 2017

DETRÁS DE UNA FLOR, EN CUBA, EN EL DÍA DE SAN VALENTIN



Lo que hay que hacer en Cuba por una flor

 

foto Cubadebate

El regalo más popular de San Valentín es difícil de encontrar… y de comprar

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La Habana, 14 de febro, 2017
 “¿Cuánto vale esa rosa?”, pregunta el muchacho. “Cinco fulas” (poco más de 5 dólares), le responde el vendedor. El chico lo piensa, duda un buen rato pero termina sacando la billetera y comprando esa única flor, que será el regalo para la novia.
Le ha costado más del 20 por ciento de su salario mensual, pero está enamorado y varias veces la chica le ha insinuado que le gustan esas rosas. Son las que compra Cuba a la empresa Agritab, de Ecuador, y suelen durar más de una semana si se le echa una aspirina al agua del jarrón.
Los cubanos que pueden hacerlo solo compran rosas de Ecuador en las grandes ocasiones, sin embargo, ahora, para el 14 de febrero, día de San Valentín, los vendedores esperan grandes ventas y jugosas ganancias, ya que las mismas rosas que durante el año cuestan entre 2 y 5 dólares y cuyo valor de importación no supera los 50 centavos, durante esta fecha suelen alcanzar precios entre los 8 y 10 dólares.
“El amor lo puede todo”, dice sonriendo un vendedor de esos que se han hecho habituales en el crucero ferroviario de La Víbora. Allí plantan sus puestecitos varios de ellos y al final del día se van con una buena suma de dinero a sus casas.
“El cubano tiene ese defecto. Le gusta hacerse el que puede aunque no tenga ni dónde caerse muerto. ¿Tú crees que nadie nos compra? Quédate ahí y mira”, me propone el mismo vendedor.
En efecto, a los pocos minutos se acerca una pareja y compra una única rosa amarilla. “No es para regalar”, me dice uno de ellos, “sino para ponérsela a la Caridad del Cobre”. Pero, “¿no es más apropiado e incluso más barato comprarle un girasol, unas margaritas criollas, de esas que valen 2 o 5 pesos cubanos?”, le pregunto, y su respuesta me descubre que comprar rosas de Ecuador no es siempre un acto de alarde sino una necesidad: “No hay flores en Cuba, están desaparecidas”.
La pareja, que debía cumplir una promesa espiritual a la virgen patrona de Cuba, había recorrido varios lugares de La Habana en busca de flores más económicas y debieron terminar por comprar aquella única flor amarilla que les abriera un verdadero agujero en el bolsillo.
¿Es cierto que no hay flores en Cuba? ¿Acaso no se cultivan? Los vendedores hablan de una escasez y de una consecuente subida de precios. Las personas en la calle piensan que se trata de una estrategia para obligarlos a comprar las flores importadas.
Greysi, cultivadora de flores en una cooperativa de Boyeros, asegura que nunca, en febrero, ha habido una gran producción de flores pero que otros factores han agravado la situación. “Este año también ha sido poco favorable y no esperamos cosechar muchas porque ha habido mucha sequía y problemas para adquirir insecticidas, herbicidas y abonos (…). Tenemos contratos con (la empresa de) Comunales y prácticamente todas las flores se destinan a los servicios fúnebres. Otra parte muy pequeña se lleva a los agromercados o la compran los vendedores ambulantes. (…) Hay flores pero no para todo el año”.
Los cultivos en la finca de Greysi y de otros campesinos reflejan esas dificultades. Algunos de los cultivadores han pensado en dedicar las tierras a otras producciones mucho más generosas que las flores.
Eso tiene pensado Julián, después de varios años dedicado a la floricultura. “Es un cultivo que requiere mucha atención. A veces todo va bien y un frío o una lluvia, el calor, los cambios de temperatura, te acaban un campo de la noche a la mañana. También las plagas. (…) Hoy por la noche piensas que tienes ya un dinero y a la mañana te despiertas con todo por el suelo. (…) Es un trabajo agotador porque también están los que te vigilan para robarte y tienes que estar arriba del campo las veinticuatro horas. Al final le ganas muy poco. Por aquí estamos varios que ya no queremos seguir con las flores. (…) Es una tendencia que se va generalizando porque es muy bonito pero es una cajita de sorpresas”.
Los vendedores aseguran que cada vez es más difícil adquirir las flores y que ya no existen las variedades de años atrás.
“Los girasoles cada día están más revejidos, y los gladiolos son solo esos rosados, que son los más feos”, dice Luisa, una vendedora. “Antes había blancos, morados, amarillos, ahora solo producen rosados porque son los más resistentes. Lo que siempre hay son moyitas, flor de muerto y margaritas. Las rosas están perdidas. A veces la gente vende las de Ecuador, pero ya después de las 10 de la mañana se acaban las más baratas. Es difícil que al mediodía encuentres flores en los agros (mercados). Y este es un país muy espiritual, donde se hacen muchas cosas con flores”.
“Las mariposas, que antes se daban en la orilla de cualquier charco, ahora son difíciles de encontrar”, afirma Gaspar, otro vendedor: “Yo antes iba hasta el Cotorro a comprarlas pero ahora dicen que hay una plaga. Pero eso crecía solo, no hacía falta tanto cuidado. Ahora no hay ni mariposas, y eso que es la flor nacional”.
Durante los meses de febrero hasta mayo, la demanda de flores aumenta debido a las celebraciones habituales durante esas fechas (día de los enamorados, día de la mujer, día de las madres), sin embargo, tienden a desaparecer las flores cubanas y todo parece indicar que es debido a las escollos para cultivarlas.
Desde hace meses, y a pesar de la política oficial de sustituir importaciones, la solución ha sido comprar el producto en el exterior cuando debiera llevarse a cabo un plan para el desarrollo sostenible de los cultivos cubanos y para estimular a los campesinos.
No obstante, este 14 de febrero habrá flores para los enamorados aunque solo para aquellos que puedan pagarlas o para esos a los que no les importa si son de plástico o talladas en madera, dos variantes de la inventiva criolla, no precisamente baratas pero que se ajustan al espíritu práctico del cubano: Son más económicas y duran un poco más que las rosas de Ecuador.

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